Para evitar malos entendidos, confusiones y reproches innecesarios, habría que establecer una nomenclatura estándar para los sentimientos de pareja. Por ejemplo:
estar enamorado: eso que se siente los primeros meses que vivís en el aire
amar: cuando querés compartir tu vida con esa persona, formar una familia, etc.
querer (acepción 1, en relaciones ya avanzadas): cuando la otra persona debería pensar en buscarse novio nuevo porque, si bien la querés, lo más probable es que la vayas a dejar
querer (acepción 2, en relaciones incipientes): cuando todavía no te animás a decirle "te amo" porque te parece medio apresurado